Posteado por: nando78 | abril 17, 2008

El moldavo de barro en el Infierno del Norte

El Moldavo de barro en el Infierno del Norte

Paris-Roubaix 1994

El 6 de abril de 1994 amaneció lluvioso. Tchmil contempló la estampa desde su habitación y prometió a Stijn Devickx que aquel dái haría algo increible

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El “Ángel de la Montaña”

contra la tempestad del Bondone 

Merano – Monte Bondone

GIRO 1956

  Si hay una etapa en la historia que refleja fielmente el espíritu heroico, y a veces casi suicida, de este deporte, ésta podría ser la etapa del 8 de junio de 1956 del Giro de Italia con final en el Monte Bondone. 

Se trató de una etapa infernal por las condiciones climatológicas que se desencadenaron en la ascensión al Bondone (tempestad de nieve y temperaturas que alcanzaron los -10ºC), por ser una etapa maratoniana de 242 kms (se subían los puertos de Costalunga, Rolle, Brocon y Bondone),  por las consecuencias que tuvo (46 ciclistas abandonaron de los 89 que partieron de Merano) y por el hecho de que fuera un corredor mediático, en aquella época, como el luxemburgués Charly Gaul (“El Ángel de la Montaña”) el que venciera en solitario dejando a más de 7 min al segundo clasificado y tuviera que salir en brazos, desfallecido y con una pierna medio congelada. 

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Charly Gaul, con el maillot del legendario equipo FAEMA, escapado en solitario

Charly Gaul nació en Pfaffenthal (Luxemburgo) en 1932. Hasta la etapa del Bondone, Gaul era considerado un escalador puro con un innegable talento para ascender a un ritmo vertiginoso los puertos más duros y una extraña predilección por las etapas frías y lluviosas.  

En 1954 ganó el “Circuit des 6 Provinces”, pero su mayor éxito aquella temporada fue el bronce en los Campeonatos del Mundo de Solingen1 (Alemania).

En 1955, con tan sólo 22 años, entró a formar parte de los grandes ciclistas del Tour de Francia. Se llevó dos etapas (Thonon les Bains-Briançon, con el Galibier de por medio, dando un recital de escalada y dejando al héroe francés Louison Bobet a 14 min, y la etapa Tolosa-Siento Gaudenç), se proclamó Rey de la Montaña y subió al tercer cajón del podium de Paris.

La consagración definitiva, sin embargo, llegó con su triunfo en el Giro de Italia de 1956. Aquel 19 de mayo de 1956 en Milán, estrenándose la 39ª edición del Giro de Italia, Charly Gaul no figuraba en la terna de favoritos para llevarse el triunfo final. Se esperaba un duelo en la montaña con Federico Martín Bahamontes que no tendría demasiadas consecuencias en la general. 

Durante las primeras etapas la maglia rosa bailaba por las espaldas de los italianos (Baffi, Zucconelli, Fantini, Fornara) y el catalán Miguel Poblet, que se impuso en cuatro llegadas masivas.

El Gran Premio de la Montaña fue dividido en aquella edición en tres trofeos independientes. Los Apeninos (vencedor Bahamontes), Stelvio (vencedor el español Del Rio) y Los Dolomitas.  

Justo antes de llegar a Los Dolomitas, Charly Gaul venció en la 15ª etapa, la cronoscalada Bologna-San Luca, con 3 segundos de ventaja sobre Bahamontes. A pesar de esta victoria y a falta de 7 etapas para acabar el Giro, Gaul parecía no tener opciones para la general y estaba a 16 minutos del líder Pasquale Fornara, que ya se veía vencedor. 

Pero amaneció el día 8 de junio de 1956 y lo que sucedió en los 242 kilómetros de esta 20ª etapa figura en el panteón de las mejores gestas ciclistas de todos los tiempos. Se trata de una etapa irrepetible ya que las infernales condiciones climatológicas que se desencadenaron harían suspender cualquier carrera actual. Los organizadores pensaron en suspender la etapa, pero la tentación de convertir la etapa en leyenda les hizo abocar a los “esforzados” a un verdadero infierno glacial.

Sin embargo, aquellos eran otros tiempos, tiempos herederos de los salvajes pioneros, tiempos en donde los ciclistas hablaban con los pedales, tiempos eternamente heroicos y románticos, donde el hombre luchaba contra todo lo que se ponía por delante con tal de salir vencedor y conseguir los laureles del éxito. 

A la salida de Merano se comentaba que en las cumbres había nevado, pero nadie se imaginó lo que sucedería al final de la jornada.

1 1º Louison Bobet (FRA) – 2º Fritz Schar (SWI) – 3º Charly Gaul (LUX)

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